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27 de marzo de 2016

Se avanza con el demorado proyecto del Centro de Trasbordo de Chacarita

Diego Adrián Fernandez - 27 de marzo de 2016

La postal frente a la estación Federico Lacroze del Tren Urquiza, en el barrio de Chacarita, sigue siendo la misma: Un camino asfaltado donde se encontraba una plaza seca, que se utiliza y que hace casi dos años cuyo uso dista de ser aquello para lo que fue abierto.


El sector en cuestión está ubicado sobre la avenida Corrientes, entre Federico Lacroze y Olleros, frente al Parque Los Andes. Hasta febrero de 2014 funcionaba  la plaza seca "Voluntarios Héroes de la Reconquista" y el espacio "28 de Junio de 1654".


Luego, el Gobierno de la Ciudad puso en marcha allí las obras del centro de trasbordo, con el objetivo de reordenar el tránsito, construir dársenas exclusivas para los colectivos e instalar paradas similares a las del Metrobús.

Esa obra nunca se concretó, y desde ese momento, el espacio es utilizado para estacionar automóviles. Hace una semana, en la Legislatura, se llevó a cabo la demorada Audiencia Pública para que vecinos y organizaciones expresen su apoyo o rechazo a la obra.

La reunión se desarrolló en el salón San Martín de la Legislatura, donde se expuso y explicó las modificaciones en la zona que plantea el proyecto la directora general de Planificación de la Movilidad del Gobierno de la Ciudad, Guadalupe Rodríguez Marcaida.

"La idea es buscar un reordenamiento de tránsito para evitar el cruzamiento entre autos y colectivos", sostuvo la funcionaria. Además agregó que "es uno de los Centros de Transbordo más importantes de la ciudad en el que circulan 20 líneas de colectivos".


La ley fue enviada en su momento por el entonces jefe de Gobierno, Mauricio Macri, y fue aprobada en primera lectura por los diputados locales. Básicamente, la ley establece la apertura y afectación a vía pública de una calle que integrará el Centro de Trasbordo.


En parte de su texto indica que "En el barrio de Chacarita se encuentra localizado un Centro de Transbordo de configuración espontánea, en el cual convergen distintos modos de transporte, entre los que se encuentran el subterráneo, el ferrocarril y el autotransporte público de pasajeros, posibilitando el intercambio modal de más de 100 mil pasajeros por día", explican los fundamentos del proyecto. A la vez propone el reordenamiento de las paradas de transporte público actual permitiendo el incremento de la movilidad, conexiones más seguras y una puesta en valor de toda la zona".

De todos modos, el avance de las obras generó conflicto entre el Gobierno porteño y vecinos y comuneros opositores, que tuvieron que llegar a un acuerdo:  que se construyan otras dos plazoletas en las manzanas adyacentes, entre Olleros y Jorge Newbery, en reemplazo de la que fue demolida. Pero las obras tampoco avanzaron.


Asi se veía la Plaza antes de ser demolida

Finalmente, con la audiencia pública, parece que se tomaron las riendas del asunto para poder concluir lo que se empezó y se ordene el caótico paisaje que se vive día a día en este sector del barrio de Chacarita.
La medida permitirá reducir los tiempos de viaje de los usuarios del transporte público y mejorar las condiciones de ascenso y descenso de las unidades afectadas a estos servicios.

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13 de septiembre de 2011

Una pequeña reflexión vial

Diego Adrián Fernandez - 13 de septiembre de 2011

Levantarse temprano y observar impactado los noticieros el día de hoy, curiosamente un martes 13 de septiembre, no fue la mejor manera de iniciar las actividades cotidianas.

¿Acaso eso tiene algún sentido decirlo, cuando 11 vidas fueron truncadas de sus sueños y proyectos por una nueva manifestación de la inseguridad vial que cada argentino sufre constantemente?

Un tren que no puede detenerse. Un colectivo que avanza. Una alarma de alerta que incesantemente suena y corta el opaco silencio de la mañana, y una barrera defectuosa que no cumplirá su función.
Una aberrante combinación que destruyó once realidades, e hirió gravemente otras tantas. Once futuros que no podrán ser alcanzados, y un mañana con pronóstico reservado a nivel físico y psicológico, para otros tantos.

La línea de trenes Sarmiento, y la línea 92 de colectivos acaban de escribir con sangre una página más dentro del interminable archivo de accidentes viales en el país y, en este caso particular, la Ciudad de Buenos Aires. De hecho, es el incidente más terrible del último medio siglo.

¿Qué pasará a continuación? ¿Nos lamentaremos durante cierta cantidad de días, para que luego el tema se pierda indefectiblemente detrás de otras temáticas en la agenda?

¿Durante cuantos días escucharemos las responsabilidades que esquivarán alevosamente los culpables de tal tragedia?

TBA culpará al difunto chofer del colectivo, por avanzar lentamente sobre las vías, cuando podría haber descendido del vehículo y observar de a pie, antes de aventurarse hacia delante, al son de la alarma.
La línea de colectivos recaerá sobre TBA y la ausencia del guardia que controlaba el paso vehicular debajo de la barrera extendida (¡en 45º!) y que, 16 minutos antes, dejó su lugar vacante para el reemplazo que nunca arribó.
Ambos podrían quejarse por las tareas de soterramiento prometidas y que, hasta el día de hoy, continúan aplazadas en la incoherencia de las prioridades estatales.
Todo conductor pensará en los minutos perdidos ante la barrera, mientras la alarma anuncia el paso de una formación que tarda más de 10 o 15 minutos en pasar.

¿Quién asumirá efectivamente su responsabilidad? ¿Alguien lo hará?

¿Alguien tontamente se animaría a garantizar que el día de mañana ningún accidente ocurrirá en otra vía, algún anden, la plataforma de una estación o un descuidado paso a nivel?

Lo dudo.

Por un lado, la pregunta surge inevitablemente: ¿Cuándo se invertirá concretamente en uno de los transportes más rápidos y seguros? Pasos a nivel, soterramiento, estaciones, formaciones. Todo relegado en el tiempo.

Sin embargo, no cada falla pasa por la figurita repetida de la reactividad, con carencia total de proactividad. ¿Cuándo será el día en que, como ciudadanos comunes y corrientes, pensemos que la seguridad vial no es un palabrerío más de los medios de comunicación, sino una política que debe partir del conductor y peatón común, con el complemente básico de políticas de estado?

¿Hay una sola culpa?
NO

Son varias. Lo triste es que nadie dará el paso al frente sin antes entender el error propio. No. El error será, si o si, del otro.

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