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7 de julio de 2016

Date una vuelta por el Rosedal para llevarte tus gajos de rosas

Diego Adrián Fernandez - 7 de julio de 2016

La Ciudad, a través del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, está podando el Rosedal de Palermo y regala a los vecinos gajos para trasplantar en sus casas. Quienes estén interesados podrán acercarse hasta el 22 de julio al sector de la Pajarera, de martes a viernes de 13 a 17 h.


Los vecinos se podrán llevar hasta 5 esquejes por persona, y a su vez, los martes y miércoles se regalarán bolsas con compost producido con los desechos verdes del parque: restos de poda, cortes de césped y hojas que fueron enviados a la compostera instalada en el predio de Palermo.
La poda en el Rosedal se realiza cada invierno para que los rosales florezcan sanos y fuertes para la época de floración que es en septiembre y alcancen su máximo desarrollo en octubre. Una vez concluida y para terminar de garantizar la salud de los casi 8.000 ejemplares de más de 100 variedades que hay en el lugar, se les coloca fertilizantes y complementos esenciales.


El esqueje es un método que se utiliza para multiplicar plantas y consiste en conseguir que un tallo eche raíces para dar origen a uno nuevo. La estación ideal para hacerlo es el otoño.
Para obtener las rosas es necesario enterrar los tallos introduciéndolos unos 12 cm en una maceta que contenga preferentemente una mezcla de turba y arena, para que puedan crecer más fácilmente las nuevas raíces. Entre cada tallo tiene que quedar una distancia mínima de 8 cm; luego presionar la tierra alrededor del tallo y regar hasta dejarla húmeda; colocar la maceta en un lugar húmedo y luminoso evitando el sol directo. La temperatura ideal para criar esquejes de rosas es entre 18 a 21ºC; una vez que hayan salido las raíces, se trasplanta cada esqueje a una maceta individual.
Un ícono de la Ciudad
El Rosedal de Palermo tiene 4 hectáreas de superficie de acceso libre y gratuito y alberga casi 8.000 rosales de 93 especies distintas. Fue declarado Patrimonio de Interés Cultural en el 2011, y en 2012 fue premiado con el Garden Excellence Award, un reconocimiento internacional otorgado por la Federación Mundial de las Sociedades de Rosas (WFRS).

Las especies más comunes que se encuentran en este predio tan característica de la ciudad son la Rosa Sevillana, la Johan Strauss, la Charles Aznavour, la Frederic Mistral y la Elina. Otras variedades que pueden encontrarse son Iceberg, Comtesse du Barry, Abraham Derby, Charlotte, Elle, Tchaiscovsky, Cherry Meidilande, Coral Meidilande, Dalli-Dalli, Georgette, Orangeade, Sally Holmes, Jardins de France, Geoff Hamilton, Cristhopher Colombus, Dynastie, Leonardo Da Vinci, Golden Celebration, Graham Thomas, Valentina Casucci, Gertrude Jeckill, Old Garden Roses, La France trepadora, Peace trepadora, Rimosa trepadora, Pierre de Ronsard trepadora e Iceberg trepadora.

Entre los rosales, en El Jardín de los Poetas, se levantan los bustos de Dante Alighieri, Jorge Luis Borges, Antonio Machado, Federico García Lorca y Alfonsina Storni, entre otros.

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29 de enero de 2014

El carnaval copa la ciudad

Diego Adrián Fernandez - 29 de enero de 2014

Buenos Aires se pone de pie durante febrero, para moverse al ritmo del corso, que invadirá las calles con sus contagiosos ritmos y sus atrapantes y alocados pasos de baile. Todos los vecinos están invitados a sumarse a la movida murguera, y mover el esqueleto, como sucede cada año.


37 corsos, compuestos por 112 murgas, le darán vida a los barrios porteños en esta edición 2014, la cual tendrá lugar los días Sábados 1, 8, 15 y 22 de 19 a 2 hs. y los Domingos 2, 9, 16, 23 en el horario de 19 a 24 hs. Los mismos horarios se repiten para el Sábado 1 y domingo 2 de marzo.

Patrimonio de la Ciudad desde 1997, la murga es una vieja tradición porteña que mantiene su esencia, como un movimiento cultural de alto impacto, y sin distinción de orígenes ni edades. Desde los más pequeños hasta los más grandes tienen lugar en este mágico mundo, donde los valores de amistad, compañerismo y camaradería son los estandartes sobre los cuales se construye su identidad.

Desde el primer corso, en 1869, y resistiendo las épocas de mayor restricción y censura gubernamental - tal y como sucedió con la última dictadura militar de 1976 -, las murgas requieren un gran compromiso de todos sus integrantes, tanto en la organización de todo el grupo, creación de las coreografías, hasta la gestión por mantener relucientes sus coloridos uniformes, lo cual, de por sí, no es sencillo. Todo un laburo.
Este año no solamente habrá murga: En los diferentes corsos se podrán disfrutar espectáculos musicales de varios géneros como Tango, Folclore, Cumbia, Salsa, etc. Asímismo se realizaran sorteos para todos los asistentes, premios que otorgan las Asociaciones Civiles responsables en cada barrio.

¡Y preparate para esquivar el agua y la espuma que volará de lado a lado!

Para aquellos que quieran esquivar el diverto barullo que se armará esos fines de semana, estén atentos al mapa para identificar los cortes en cada uno de los siguientes barriosAbasto, Almagro, Bajo Flores, Bajo Núñez, Balvanera, Barracas, Boedo, Coghlan, Colegiales, Flores, Liniers, Lugano, Mataderos, Montserrat, Palermo, Paternal, Piedrabuena, Pompeya, Pque. Avellaneda, Saavedra, San Telmo, Villa Crespo, Villa Pueyrredon, Villa Urquiza.

MIRA EL MAPA CON LAS FECHAS Y LOS CORTES EN CADA BARRIO

Un poco de historia
(Aporte de Santiago Arguto)

En el Río de la Plata, alrededor de 1600, los esclavos negros se congregaban junto a sus amos para este celebrar este festejo. Durante la colonia, los carnavales porteños, llegaron a ser famosos, e incluso fueron motivo de escándalo, como el “fandango” que se bailaba en la Casa de Comedias. La costumbre que caracterizó al carnaval porteño fue la de arrojarse agua, que por momentos fue prohibida por distintos virreyes durante la época del virreinato.

Las celebraciones se prohibieron en la época de Rosas, pero se reanudaron recién en 1854. Pero el carnaval volvió más reglamentado que antes, se realizaban bailes públicos en distintos lugares de la ciudad, previo permiso policial. Por esos años, en el barrio de Montserrat surgieron las primeras comparsas, éstas organizaban los desfiles y usaban un repertorio previamente ensayado, como en los candombes. A través de las comparsas se emitían toda clase de críticas de las que, ni siquiera los más altos funcionarios de la administración, quedaban exentos.

Los carnavales porteños más brillantes se vivieron durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. El mandatario, era un gran adepto al carnaval y no le molestaba si le arrojaban agua cuando era presidente.

En 1869 se realizó el primer corso en la calle de la Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen). Tenía 5 cuadras: llegaba hasta la plaza de Loria.
Al despuntar el siglo XX, cada barrio tenía su murga. Eran organizados por vecinos y comerciantes y se llevaban a cabo por agrupaciones de jóvenes artistas que, junto con los músicos y las mascaritas, animaban la jornada. Las plazas y las fachadas de los edificios se adornaban con guirnaldas, banderines y lamparitas de colores.

La Avenida de Mayo albergó al corso oficial de la ciudad que se extendía por varias cuadras. Los bailes de carnaval fueron la base de lanzamiento del tango. Los grandes clubes deportivos congregaban a famosas orquestas de tango, entre ellas, la de Francisco Canaro y Di Sarli. En la década del 30, las agrupaciones de carnaval de los barrios, pasaron a tener nombres paródicos, acompañados del nombre del barrio de origen: Los Eléctricos de Villa Devoto; Los Averiados de Palermo; Los Criticones de Villa Urquiza; Los Pegotes de Florida y Los Curdelas de Saavedra, son algunas murgas legendarias de aquella época.


La última dictadura militar en 1976, a través del decreto 21.329, firmado por Jorge Rafael Videla, derogó el artículo primero del decreto ley por el cual el lunes y martes de Carnaval eran feriados nacionales. Pero en 1983, con el retorno de la democracia, las calles de Buenos Aires, retomaron la música, el espíritu y el color del carnaval. Actualmente, las murgas barriales mantienen viva la pasión por la parodia, los disfraces y el sonar del bombo.

La sátira, el baile, la música callejera, el humor, el desparpajo y la burla, son los rasgos más distintivos de este festejo. La máscara y el disfraz proponen la confusión de lugares sociales y hasta la de sexos, esclavos disfrazados de señores y al revés, hombres transformados en mujer.

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